La vida es un viaje, no un destino.

Ésta es mi vida, un cuadro pintoresco. No como un Van Gogh, con su espesa belleza absurda en un lienzo pequeño; no como un Gauguin, con sus cielos plácidos y sus gentes serenas y su esplendor de bronce; no como un Rembrandt, conservador, modelo y burgomaestre; no como un Miguel Ángel, vasto y religioso, con verdad y fuerza en los brazos. El mío es como un Toulouse-Lautrec, con sus bragas de colores y su desenfreno; como un Degas, con sus incesantes bailarinas, su teatro, sus revistas, su humareda de vodka; como la oscuridad moteada de un pintor surrealista de la pequeña galería de ahora, donde hay que observar atentamente para encentar un significado, donde el color se despliega infinitamente; perdiéndose en un mosaico de diseños demenciales, pinceladas salvajes, caóticas, brochazos ebrios de óleo, espesamente aplicados en los sitios equivocados.
He intentado pintarlo con palabras, puesto que no podía hacerlo por medios plásticos. Pero no importa, aquí estoy, incapaz de entenderme a mí mismo. Sin saber quién soy yo todavía. Todavía buscando mi alma. El muchacho que reía… y que intentó quitarse de enmedio de vez en cuando, y que fracasó incluso en esto, y en otras cosas.
Oh, he visto y hecho no pocas cosas, he estado en no pocos sitios, he despertado no poco mis sentidos, y los he adormecido, y he explorado, y he reído, y he llorado más de lo que sospecharía la mayoría de la gente.


Soy un simple pasajero de un viaje que no planeé, a un sitio que no conozco.

Me gustan las palabras, me encanta jugar con las palabras, me gustan los dobles sentidos, las parábolas y las metáforas que las constituyen, no me gustan los rodeos, pero si los adornos, amo el caos pacifista y detesto el orden bélico, tolero a los intolerantes hasta que van más allá del pensamiento, no me gusta hacer planes porque temo que estos se vean truncados, mi búsqueda es la del placer inmediato porque me parece el mayor riesgo no arriesgar, no comprendo a aquellos que no tienen curiosidad, no entiendo cómo se puede perder la curiosidad sin perder la vida, no congenio bien con quien no se pregunta nada trascendente por el hecho de no ser practico, me gusta la intriga, me gustan las causas perdidas, prefiero una verdad dolorosa que una mentira piadosa, no me gusta que me den consejos, trato de evitar problemas con el prójimo pero siempre digo lo que pienso, si me atacan me defiendo, y aun así, siempre y en todo lugar... la única guerra que libro es contra mí mismo.

"Palabras"


Escritas o dichas.
Gritadas o calladas.
Inolvidables o secretas.
Inventadas or in another language.

Las palabras siempre forman parte de nosotros ¿o es al revés? ¿Con que otra cosa ha conseguido el hombre dar vida desde la nada? Me gustaría rememorar la sensación que debía tener de pequeño al descubrir las palabras, ¿qué me atraían más de ellas?¿sus formas o sonidos o las cosas que representaban? Sobre las palabras se ha escrito mucho y con ellas más pero ¿Cómo ves tu estos tiempos para ellas? Se olvidan, se reducen, se disfrazan, se gritan, se echan en cara, se abandonan, se rechazan,… Quizás con tanta tecnología estamos provocando su desaparición pero mientras haya personas como tu y como yo vivirá una palabra con la que nada ni nadie podrá: “ESPERANZA”
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(vía fanyec)

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Courtney Love reading Kurt Cobain’s suicide note.
I feel the same way you guys do. If you guys don’t think … that I used to sit in this room, when he played the guitar and sang, and feel so honored to be near him, you’re crazy… Anyway, he left a note, it’s more like a letter to the fucking editor. I don’t know what happened. I mean it was gonna happen, but it could’ve happened when he was 40. He always said he was gonna outlive everybody and be a hundred and twenty. I’m not gonna read you all the note ’cause it’s none of the rest of your fucking business. But some of it is to you. I don’t really think it takes away his dignity to read this considering that it’s addressed to … most of you. He’s such an asshole. I want you all to say ‘asshole’ really loud.

“This note should be pretty easy to understand. All the warnings from the punk rock 101 courses over the years since my first introduction to the, shall we say, ethics involved with independence and embracement of your community, has proven to be very true. I haven’t felt the excitement of listening to, as well as creating music, along with really writing something, for too many years now. I feel guilty beyond words about these things – for example, when we’re backstage and the lights go out and the roar of the crowd begins, it doesn’t affect me the way in which it did for Freddie Mercury, who seemed to love and relish the love and adoration of the crowd.”
Well, Kurt, so fucking what — then don’t be a rockstar you asshole.

”Which is something I totally admire and envy. The fact, I can’t fool you, any one of you, it simply isn’t fair to you or to me. The worst crime I could think of would be to put people off by faking it, pretending as if I’m having 100% fun“
No Kurt, the worst crime I can think of is for you to just continue being a rock star when you fucking hate it, just fucking stop.

”Sometimes I feel as I should have a punch-in time-clock before I walk out on stage. I’ve tried everything within my power to appreciate it, and I do, God believe me, I do. But it’s not enough. I appreciate the fact that I and we have affected and entertained a lot of people. I must be one of those narcissists who only appreciate things when they’re alone. I’m too sensitive. Oh, I need to be slightly numb in order to regain the enthusiasm I once had as a child. On our last three tours I’ve had a much better appreciation of all the people I’ve known personally, and of fans of our music. But I still can’t get out the frustration, the guilt and the empathy I have for everybody. There’s good in all of us and I simply love people too much.”
So why didn’t you just fucking stay?

”So much that it makes me feel too fucking sad. Sad little sensitive unappreciative Pisces, Jesus, Man…”

Oh shut up, bastard. Why didn’t you just enjoy it? I don’t know. Then he goes on to say personal things to me that are none of your damn business; personal things to Frances that are none of your damn business.

”I had a good marriage, and for that I’m grateful. But since the age of seven, I’ve become hateful toward all humans in general. Only because it seems so easy for people to get along and have empathy.“

Empathy?

”Only because I love and feel for people too much I guess. Thank you all from the pit of my burning nauseous stomach for your letters and concern during the last years. I’m too much of an erratic, moody person and I don’t have the passion anymore. So remember…
“ And don’t remember this, cause this is a fucking lie!

”It’s better to burn out than to fade away“

God! You asshole.

”Peace, Love, Empathy. Kurt Cobain.“

And then there are some more personal things that is none of your damn business. And just remember: this is all bullshit. But I want you to know one thing: that 80’s tough luck bullshit, it doesn’t work. It’s not real. It doesn’t work. I should have let him – we all should have let him – have his numbness. We should have let him have the thing that made him feel better, that made his stomach feel better. We should have let him have it, instead of trying to strip away his skin.
You go home and you tell your parents, “Don’t you ever try that tough love bullshit on me, ‘cuz it doesn’t fucking work.” That’s what I think.

And I’m laying in our bed, and I’m really sorry. And I feel the same way you do. I’m really sorry you guys. I don’t know what I could have done. I wish I’d been here. I wish I hadn’t listened to other people, but I did.
Every night I’ve been sleeping with his mother, and I wake up in the morning and think it’s him because his body’s sort of the same.
And I have to go now. Just tell him he’s a fucker, OK? Just say “fucker.” “You’re a fucker.” And that you love him.

(vía figuras-geometricas)

Dos minutos de recorrido en tu bus, parado esperando una silla, renegando después de un largo día, la música en tus oídos va a todo volumen, como de costumbre, todo es lo mismo de siempre, pero esta vez hay algo un poco inusual, una conversación entre los pasajeros a tu alrededor, decides apagar tu música y escuchar, chisme vivo, lógico, curiosidad, pero no te hubieras imaginado que aquello que ibas a escuchar y ver, te iba a cambiar un poco la manera de ver el mundo. Me gusta llamarlo “sacudón psicológico” uno gigante, que por medio de un suceso te saca de tu rutina y te hace pensar muy seriamente lo fácil que puede llegar a ser para ti la vida.

Que lastima, no puedes recordar su nombre, ni siquiera sabes si en algún momento lo mencionó, era de México, su acento completamente pronunciado lo delató desde un principio, tenía aproximadamente unos 50 años, y estaba estancado en Riobamba, con 2 hijas cuadripléjicas, sin casa, sin familia, sin trabajo, y para los ojos de cualquiera, sin vida. El accidente que sufrió con ellas no tiene por qué generar una explicación mayor, tu y yo sabemos que es mejor omitir ciertos detalles, bueno, este es uno de ellos, ya que es suficiente con ver el resultado, qué karma tan grande venían a afrontar estas 3 personas en la vida, y sin embargo, que linda es su manera de ver las cosas, las complicaciones reales dan vida al optimista, y no debería ser así.

Lo veías ahí, frente a ti, tan débil, frágil, casi intocable y vulnerable. La gran ausencia de las hijas, a quienes todos alrededor imaginaban con un gran dolor en sus almas, mientras sobrevivían solas sin su padre que venía de una cita médica, y con gran tristeza te enteras de que es lo único que recibe, ayuda médica, no ha sabido jugar sus fichas bien, pero, quien va a poder hacerlo cuando tan solo ir al médico, cosa que es absolutamente necesaria en su caso, es una pesadilla total, tenía unas varillas de pies a cabeza, tiene que compartir su vida con ellas, grandes amigas que le impiden moverse, sentarse, y por las que caminar una cuadra puede resultar un proceso de horas, pero viéndolo desde su punto de vista es un milagro, duró 3 años sin poder caminar y es una bendición.

Quieres ayudar mas pero no puedes, poco a poco te das cuenta que tu ajetreo diario no significa otra cosa más que “mentiras sin sentido”, ya que sabes que hay pocas cosas que logren un efecto similar en ti, te rompe el corazón completamente ver a una persona parada, con unas 5 personas sosteniéndolo porque no puede ni mover los brazos, menos sostenerse, y ver cómo en un frenazo su cabeza cae sobre una de las varillas mientras el solo se preocupa por no estar molestando a nadie, si, ya sabes, nadie lo entiende como tú, nadie estuvo allí para vivirlo contigo, y es una imagen que en tu mente queda marcada tan fuerte que sabes que nunca se borrará, tu escuchas atentamente, con tristeza, pero no puedes evitar una sonrisa en la cara, no sabes diferenciar, será lástima, o será su bonita forma de narrarlo, no tiene ni para comer, le toca pan todos los días, pero es feliz, más que tu y yo juntos, se goza el viento, se goza la música ecuatoriana, se goza el acento diferente de todos los riobambeños, se goza tener que vivir una experiencia tan triste, y se goza la vida con la esperanza de poder volver a su México del alma, volver con su familia, volver para recuperarse o incluso no hacerlo, pero en su tierra natal, con los suyos, surge automáticamente una conversación moral que innecesariamente se vuelve religiosa, efecto natural cuando hay más de 3 personas de la tercera edad, él sonríe, es feliz de que lo entiendan y lo ayuden, es más feliz aun cuando tu y otras 3 personas le dan dinero, “para almorzar vecino” dice alguien con una sonrisa nerviosa,  es feliz de saber acerca de las increíbles vidas de todos los demás, y es feliz, porque aunque su vida es una desgracia completa, tiene lo más importante y valioso que cualquiera pueda tener, LA VIDA.

Es completamente absurdo y hasta aburrido en mayor grado ponerse con palabras moralistas, pero ver algo así hace que te cuestiones acerca de los absolutamente ridículos e innecesarios problemas que tienes en tu vida, no son nada, tú no eres feliz porque no quieres, y espero que no tengas que sufrir algo así en tu vida para darte cuenta de que alcanzar dicha felicidad no está en otro lugar más que en tus manos, aunque después de esto, sé que no lo harás.

(vía jorgelopezrodas)

No se si es peor lo bueno por conocer que lo malo conocido. De lo malo se bastante y de lo bueno no me fío. Entonces, me puede decir alguien a qué me atengo si de fe carezco, la esperanza no me vale y la ilusión la perdí en el camino; no sé muy bien dónde pues, de lo contrario, regresaría a por ella sin dudarlo.

Una de mis mejores amigas, a quien admiro y adoro, me dijo que las circunstancias de la vida no se eligen; pero debo decirle que sí se pueden prever. Tú y yo lo sabemos de sobra. Si vas buscando algo y sabes el camino a seguir, posiblemente, lo encuentres. Las consecuencias son más difíciles de determinar. Empezando, porque estamos rodeados de gente que prejuzga, miente y traiciona, y terminando porque son esas personas que prejuzgan, mienten y traicionan las que menos pensábamos que lo harían.

Cualquier cosa llega a parecer complicada. Ya no ponemos la mano en el fuego por nada ni nadie. Los valores se están perdiendo y, ni que decir, del respeto. Dar las gracias parece ser propio de pobretones de acera y nada parece importar lo suficiente para tirarse al pozo y esperar que alguien te lance una cuerda.

Los pequeños detalles han perdido importancia. Catapultados por la grandeza y el orgullo de ignorantes que “parecen” no saber “de la misa la mitad”. Así pretendemos que todo marche bien, que nadie alce la voz por miedo a ser señalado y, para mayor desgracia, los conformistas de mediocridades humanas queden satisfechos.

La humanidad está empezando a apestar, a dar realmente asco y, si lo reducimos a las relaciones cotidianas, se me hace imposible de llevar. El egoísmo del creador, atribuido anteriormente al avance de la humanidad, se esta reduciendo a la soledad, la incomprensión y la tristeza. El neoromanticismo ha llegado y con creces; con más motivos, aún, que los que tenían sus fundadores. A ellos los movía el amor, la frustración y la necesidad de darse a conocer.

Hoy día, que la difusión de inquietudes, ideas, formas de vida…, puede llegar a cualquier rincón del mundo y, aún así, a nadie parece importarle un carajo, el socorrido suicidio por la incomprensión generalizada ha perdido su sentido. Las fuerzas, el ingenio, las ganas y el agotamiento propio del que grita y nadie escucha van menguando hasta hacerse insonoras.

Si Darwin levantase la cabeza y viese su “Evolución de las Especies” sometida a manipulaciones de las mismas “especies”, se echaría tierra encima (de nuevo) y renegaría de cualquier escrito. La involución de los ignorantes, arrogantes y egoístas ha pasado a ser la premisa. El que más abarca más aprieta. Es mal sabido ser agradecidos.

Pero tampoco debe ser tan grave cuando la primavera da su bienvenida, como todos los años, y los fieles se congregan ante el templo/iglesia correspondiente y lloran de la emoción ante imágenes inventadas y creencias ridículas.

Sin palabras.

Yo, mientras que la muerte no venga a visitarme y no la tiente, seguiré renegando de lo que me rodea y admirando lo que me parezca. A nadie importa.

(vía jorgelopezrodas)

¿Cómo puede una persona que no está interesada en casi nada escribir sobre algo? Bueno, yo lo hago. Escribo y escribo sobre todo el resto: un perro perdido caminando calle abajo, una mujer que asesina a su marido, los pensamientos y sentimientos de un violador mientras le pega un bocado a una hamburguesa; la vida en la fábrica, la vida en las calles y las habitaciones de los pobres y los mutilados y los locos, mierda como ésta, escribo mucha mierda como ésta…
“Shakespeare nunca lo hizo”, Charles Bukowski. 

(vía jorgelopezrodas)

Las oportunidades que no tuviste te miran con asombro cuando ven que pasaste por encima de ellas y que ya no bromeas cuando sonríes con resignación ante las trampas sin gracia del futuro.

Vas concretando los verbos sin ese desprecio por no sentirte bien de vez en cuando y ves, porque puedes verlo, que el lobo feroz eres tú mismo, así que no pongas ojos de cordero degollado sin sangre en los miedos. No es tu estilo.

La supervivencia sigue estando un paso después del último que diste, pero las huellas ya han sido borradas, no hay rastro de ti ni se te espera en lo que ya no existe, el polvo cubre la superficie y en el fondo el tiempo ha hecho su trabajo.

Porque el tiempo siempre hace su trabajo, ¿recuerdas?

Claro que no, sino ya estarías repartiendo cartas con algún as guardado bajo el brazo, y ya habrías prendido la mecha de alguna explosión en lugar de echar por tierra lo que no supiste hacer volar por los aires.

Es duro, muchacho, pero basta una ligera brisa para apagar la chispa con la que tanto incendiabas. Un leve soplido rutinario, un bostezo ¿te imaginas que un solo bostezo fuese suficiente para apagarte? dan ganas de vomitar. De pegarse un tiro. O de levantarte cada día para ir al trabajo sin ganas de trabajar.

Y todos sabemos cual suele ser el camino que todos eligen.

Ni siquiera se puede tachar de cobardía porque somos más simples que todo eso. Ni siquiera es miedo lo que tenemos, solo desgana. Si quieres imponer una forma de vida no les cabrees, inventa historias y deja que las serpientes se duerman por ellas mismas.

Qué triste es ver los barrotes, y no saber si estás fuera o dentro. La cara de tonto que se te queda y qué murmullo esquizofrénico de dudas empiezan a corroer tu disfraz, ese de persona normal que tanto te costó coserte.

Ser seremos algo, qué remedio, pero mejor será que no lo contemos por ahí. Todavía nos queda la vergüenza virgen, por lo menos no la prostituyamos. No la dejemos sola en una esquina tratando de taparse con una minifalda. La vergüenza, qué chiste. Como si ella pudiera resistir al plomo macizo, al hormigón armado, al ladrillo inexpugnable de esta puta jungla.

Hay veces en que echo un vistazo a la calle y solo me sale pensar: demasiado tarde, estamos jodidos.

El barco está hundido y las ratas ya están a salvo en sus orillas.

Solo nos queda seguir nadando, pero eso sí, como salgamos de esta mejor será que se preparen para el tsunami, porque vamos a llegar con fuerza.

(vía jorgelopezrodas)

Tengo huellas en el cuerpo y la mente. Mi piel y mi espíritu son mapas de la vida. Me he consumido los ojos leyendo, la cabeza pensando, el cuerpo corriendo detrás del goce permanente de las cosas buenas de la existencia. También corriendo detrás del dolor y la autodestrucción; ha habido de todo.

La felicidad que vivo, está hecha de instantes continuos fundados sobre cimientos de dolor insoportable, de angustias que apenas puedo morigerar, de días y noches, de seres queridos que murieron o se fueron, de olvidos y de bienvenidas, de adioses y de enseñanzas. Cada momento de dolor me arrinconó insidioso, haciéndome creer que jamás iba a salir de allí. Bordeé la locura. Grité por qué y para qué. Le saqué la lengua a la muerte. Me paré frente a un arma cargada y frente al pozo de un edificio de trece pisos; me hundí en el abismo más profundo dispuesto a llenarme los pulmones de agua, y Eros me dio vuelta de un sopapo para que volviera a mirar el sol.

Ahora que lo pienso en retrospectiva, debería haber muerto antes de los 23. Elegí la vida - se había ido de mi lado aunque me sintiera terriblemente solo.

Huellas como cicatrices, queloides en el alma. Como marcas de dobleces en papel cuarteado. Como aureolas de quemaduras, resquebrajamientos y reconstrucciones sucesivas. Capa sobre capa sobre capa de una personalidad que, pese a los años, persiste en brillar a través de lo más opaco. Un brote verde me surge de las grietas, muro de piedra donde se enraizan las especies más diversas (entre la hiedra también se crían bichos). Magia en la punta de los dedos, que proviene del Universo y del Todo, de la Nada, del anverso y reverso de las cosas.

Me siento capaz de construir, de encontrar, de razonar, de crear. Nazco, crezco y muero cada día, desde la duermevela hasta la noche. Nunca sé dónde voy a estar, ni cómo, ni con quién. Insisto en no querer saberlo, en ignorar el día de mi muerte. Simplemente, vivo. Disfruto. Valoro cada segundo de música de la misma forma en que valoro el silencio. Me entretengo en los recuerdos, en la precisa reconstrucción de mis momentos preferidos. Pero no me quedo en el pasado. Sigo adelante, variando el ritmo para no agotarme demasiado rápido y porque las variaciones son lo que hace de la vida una maravilla constante.

¿Me he consumido, dije? Me corrijo. Mi devastación es como la del fénix, que se consuma y vuelve a empezar. Voy a leer hasta quedarme ciego. Voy a pensar aunque me vuelva loco. Voy a correr, a nadar, a volar hasta que me crujan todos los huesos y me salgan callos por todos los rincones. No me pongo límites. Los rechazo. A lo sumo tomaré un descanso, un respiro en el camino… pero siempre “más adelante, mañana”.

Hoy voy a celebrarte, Vida, por lo que ya me diste y lo que vas a darme. Voy a beberte, a multiplicarte y a gastarte hasta que no quede nada.

(vía jorgelopezrodas)

Esos momentos… esos momentos que quisiera hacer eternos, en que el alma es libre y el cuerpo es vehículo de un espíritu inquieto. En que la identidad parece tan clara e intacta y quisiera, en el instante, gritar al mundo todo lo que -creo- tengo para decir. Esos ínfimos instantes en que se detiene esa agonía que aplasta a quienes viven en un mundo que no les acomoda -“inadaptados”, nos dicen-, esos minutos, aveces segundos, en que todo parece adquirir un extraño equilibrio dentro, respiro, y me pregunto ¿y ahora, qué?

 Cerrar los ojos y sentir el peso de esa extraña existencia, “soy, y aquí estoy”. No hay preguntas, no hay por qués, no hay cuándos, dóndes ni cómos… Sólo estoy yo, caminando por la calle, sabiendo que hay un mundo, sabiendo que hay vida y posibilidades infinitas por delante, sabiendo que la humanidad sigue su movimiento y las personas siguen sus vidas tan particularmente. Nada importa -o tal vez todo, ¿cómo saberlo?-, sólo existe esa enorme plenitud de ser y estar.

Y el peso de la existencia se aliviana, y el sol parece brillar de una forma distinta. Una certeza, un convencimiento, una mente que se encuentra en un buen punto. ¿Qué es la tristeza entonces?, ¿la nostalgia? ¿Qué es eso que tanto buscamos y llamamos “felicidad”? No sé a dónde me lleven mis decisiones, no sé si mañana la vida siga como es hoy, como fue ayer… no sé si el mundo siga su curso, o se detenga, o se parta en dos como a veces tanto deseo… Pero soy, y estoy.

Y recuerdo tantos rostros, un rostro. Que tanto dolor como bienestar trae a mi alma, ¿cómo es que no destroza el equilibrio? Tal vez sea parte de ese instante, o tal vez simplemente ya es tiempo de calmar el fuego que arde por la inercia del impulso de aquello que fue nuestro, tan nuestro…

Pienso en mí, en la vida, en todos y en nadie. De un modo abstracto y silente, casi como si en realidad no estuviese pensando. Y quisiera ser una partícula, quisiera ser todo y nada. Quisiera morir y ser parte de la infinidad, pero realmente no quiero dejar esta vida, porque la amo, porque amo a quienes tengo y quien soy, aunque a veces ambas cosas parezcan ser una locura… Porque amo a este mundo pero la humanidad sigue otro curso, porque esa identidad que en ese preciso instante está tan clara, no tiene cabida en la verdadera sociedad. Porque sólo queda seguir, y seguir y seguir… como todos siguen. No se puede dejar el mundo, simplemente es lo que es y yo soy lo que soy.

Y el momento comienza a desvanecerse, surgen nuevas polaridades. Y quisiera hacer algo, tomar fuertemente mis manos y pienso en rezar, pero recuerdo que en realidad no creo en nada. Quisiera abrazar fuertemente… ¿A quién? A nadie.

Y las cosas vuelven a ser como eran, la claridad vuelve a desaparecer hasta quién sabe qué momento. Estoy escalando. Dios ya no existe, y yo soy un millón de ideas que siguen su curso. El mundo siempre es el mismo, la humanidad sigue involucionando.

La vida continúa con esos extraños vaivenes y la desesperante, incambiable e incontenible realidad. Y yo continúo, quiero continuar, así un día de estos volverá el equilibrio. Aunque a veces no me entiendo, aunque la mayor parte del tiempo nadie entienda estas locuras que brotan de mi mente ociosa. Aunque muchas veces no exista comprensión o se malinterprete mi razón de ser. ¿Qué importa! ¿Qué importa todo? Simplemente soy… y amo ser yo aunque a veces lo odie.

(vía jorgelopezrodas)

Caer puede ser un accidente, pero levantarse es un acto de libre albedrío, un reto que lanzas a la Ley de la Gravedad.

Hay quienes prefieren no evitar la caída y en el descenso encuentran un extraño placer al que nombran subidas de adrenalina; no puedo asegurarte que sea cierto, ninguna de mis caídas ha sido controlada, sólo he tenido consciencia de ellas cuando he mordido el polvo y el grito de aviso ha llegado demasiado tarde.

A los golpes que recibes cuando caes les suelen llamar enseñanzas y al conjunto de dolorosos cardenales que te marcan el cuerpo le denominan experiencia. Sea cual fuere el eufemismo que escojas, esos batacazos duelen, y no te engañes: por muchas de esas enseñanzas que recibas, te seguirán doliendo y toda tu experiencia no te hace inmune a los traspiés, cuando más aprenderás a conservar la frente indemne y eso es suficiente, porque un golpe en la dignidad podría aniquilarte.

Al levantarte no intentes disimular, es inútil, aunque para ti el tropiezo no tenga nada de cómico, inexplicablemente en los demás provoca risa. Personalmente, en ese apartado no me incluyas.

Un punto fundamental: recuerda bien el rostro de quién se detuvo a tu lado. Alguien que te ayuda a incorporarte merece al menos un nombre, una mirada, un gesto cualquiera que lo despoje del anonimato.

No existe consenso sobre el número de caídas permitidas. Por desgracia, la mayoría te recordará como quien resbaló y cayó; otros, los menos ciertamente, asociarán tu figura con el difícil arte de mantenerse en pie.

Tal vez después de esto pienses que mejor es no moverse para no tentar las piedras, mas te equivocas: el pozo más profundo no es donde caemos sino aquel del que no intentamos salir.

Has de caminar, aun sabiendo que formas parte de la única especie que padece amnesia crónica, se tuerce el tobillo una y otra vez en el mismo agujero y es capaz de ponerse con su propio pie la zancadilla.

Ahora puedes continuar tu camino, y vigila el paso, que los adoquines son resbaladizos.

Digamos que, en estos días, me he ido dado cuenta de que todo era mentira. Sinceramente, ya lo sabía.

Una mentira que yo mismo había provocado e, inclusive,  llegué a creerme.

Ahora, que parece que todo está en su sitio y mis primeros días de trabajo han ido mejor de lo que pensaba, puedo intuir que el resultado será favorable.

Cierto amigo me dijo una vez que sacase toda la mierda que llevaba dentro y sería “el rey del mundo”. Ahora, que lo estoy poniendo en práctica puedo decir que me siento bien. Es un estado raro, porque ya lo había intentado en otras ocasiones y el resultado había sido siempre un desastre. Supongo que sería consecuencia directa del autoconvencimiento de estar haciéndolo bien, cuando era una tremenda mentira camuflada.

No hay otra: “cuanto más bella es la vida, más feroces sus zarpazos”. No se si la vida es bella, bonita o preciosa. Si el término de felicidad existe o es otro invento del ser humano para los que, posiblemente, profundicemos más allá de la simple carcajada o vivir la “vida padre”.

Yo, más que vivir la “vida padre”, me estoy cagando en el cónyuge del mencionado. Harto de escuchar tonterías, intentando que nadie se de por ofendido y pida clemencia; para variar.

Comencemos.

Capítulo uno.-

A desarrollar:

- Salud (abundantemente ).

- Dinero (sesiones menores de 15 minutos en diversos casinos, cálculos y contratos).

- Amor (o lo equivalente en la actualidad, sexo, consumado).

A evitar:

- Drogas ilegales (quedando excluidos casos de extrema necesidad).

- Ambición regulada (en beneficio propio).

- Fanfarrones/as (también conocidos como “victimas”).

Mmm…

Creo que es buen guion para un libro.

¡Carajo!, es que no puedo dejar de crear. ¡Libertad creativa!

Es que hay gente que siendo ellas mismas son mierdas secas y hay otra gente que somos geniales, es así.

(vía jorgelopezrodas)